No estás estancado. Estás cómodo.
2026-04-07
No estás estancado. Estás cómodo.
La mayoría de la gente que dice estar estancada no lo está.
Está cómoda.
La ilusión de progreso
Vas al gimnasio.
Haces tu rutina.
Sales cansado.
Y sientes que has hecho algo.
Pero no estás progresando.
Porque estás haciendo siempre lo mismo.
Lo veo constantemente
Mismo peso.
Mismas repeticiones.
Mismos ejercicios.
Semana tras semana.
Y luego la frase:
“No avanzo.”
No.
No estás intentando avanzar.
El problema real
No añades peso.
No haces una repetición más.
Ni siquiera intentas una parcial.
Evitas ejercicios porque “no te gustan”.
Y claro que no te gustan.
Porque son los que te obligan a mejorar.
Yo también he estado ahí
Después de una etapa complicada, perdí una cantidad importante de masa muscular.
Volví a entrenar.
Y durante un tiempo pensé que estaba estancado.
Pero no lo estaba.
Simplemente estaba haciendo lo justo para sentir que hacía algo.
Nada más.
Pero ese no era el único sitio donde estaba estancado.
También lo estaba en otros aspectos de mi vida.
Incluso en mi relación.
Y fue después, cuando ya había empezado a cambiar ciertas cosas, cuando mi pareja me dijo algo que se me quedó grabado:
“No puedes esperar que algo cambie si sigues haciendo lo mismo.”
Y tenía razón.
No estaba estancado.
Estaba cómodo.
El cambio
Empecé a entrenar con un entrenador.
Y cambió todo.
Ejercicios que no me gustaban.
Decisiones que no habría tomado solo.
Más exigencia.
Menos comodidad.
Más progreso.
Lo que no te cuentan
El progreso no viene de hacer lo que te gusta.
Viene de hacer lo que funciona.
Y muchas veces, no coincide.
Salir de la zona cómoda no es opcional
No se trata de sufrir por sufrir.
Se trata de aceptar que una planificación bien hecha va a incluir cosas que no te apetece hacer.
Y hacerlas igual.
El impacto va más allá del gimnasio
Cuando empiezas a salir de la comodidad en el entrenamiento, cambia algo más.
Tu energía.
Tu confianza.
Tu manera de afrontar las cosas.
Y eso se traslada a todo.
Cierre
No estás estancado.
Estás haciendo lo suficiente para no sentirte culpable.
Pero no lo suficiente para cambiar.
Y eso, al final, es una decisión.
¿Qué opinas?
Si este post te ha hecho pensar o no estás de acuerdo, me interesa leerte.