Carta abierta a quienes siguen administrando cadáveres tecnológicos

2026-04-12

Carta abierta a quienes siguen administrando cadáveres tecnológicos

Querido equipo:

Sabéis perfectamente quiénes sois.

Sois los que seguís ejecutando software obsoleto porque actualizarlo da miedo.

Los que llaman "entorno estable" a un conjunto de sistemas que nadie se atreve a reiniciar.

Los que consideran una victoria que un servidor lleve cuatro años encendido.

Los que ven una versión soportada y piensan:

"Mejor no tocarlo."

Los que han convertido la deuda técnica en patrimonio histórico.

Esta carta es para vosotros.


Vuestra infraestructura no está estable

Está embalsamada.

Hay una diferencia.

La estabilidad permite cambios.

Lo vuestro los impide.

Si actualizar una librería requiere tres reuniones, dos aprobaciones y una vela a San Kubernetes, no tenéis estabilidad.

Tenéis miedo institucionalizado.


El servidor que nadie toca

Todos conocemos uno.

A veces es un servidor.

A veces una base de datos.

A veces una VM perdida en algún hipervisor olvidado.

Nadie sabe exactamente qué hace.

Nadie sabe exactamente quién la creó.

Nadie sabe exactamente qué ocurrirá si desaparece.

Pero todos saben una cosa.

No tocarla.

Jamás.

Bajo ningún concepto.

Ni siquiera mirarla demasiado fuerte.


"Si funciona, no lo toques"

La frase más cara jamás pronunciada en informática.

Porque nunca significa:

"Hemos evaluado los riesgos y decidido mantenerlo."

Significa:

"Nos da miedo descubrir lo mal que está."


Los arqueólogos de producción

Hay equipos enteros cuyo trabajo consiste en interpretar reliquias.

No documentan sistemas.

Traducen jeroglíficos.

No mantienen aplicaciones.

Mantienen leyendas.

No despliegan cambios.

Realizan rituales.

Y cuando alguien pregunta por qué existe algo, la respuesta suele ser:

"Siempre ha estado ahí."

Como el moho.


La documentación oral

Una de mis favoritas.

El conocimiento crítico almacenado exclusivamente en el cerebro de una persona.

Una persona que normalmente:

  • está de vacaciones
  • ha cambiado de empresa
  • se jubiló hace tres años
  • o ya no recuerda cómo funciona aquello

Pero tranquilos.

Seguro que no pasa nada.


El milagro de la modernización selectiva

También os reconozco.

Sois los que habláis de cloud native.

Mientras mantenéis servidores que vieron nacer Docker.

Los que habláis de observabilidad.

Mientras monitorizáis media infraestructura con scripts escritos por alguien que ya no recuerda haberlos escrito.

Los que habláis de automatización.

Mientras seguís ejecutando procedimientos manuales copiados de una wiki creada durante la crisis financiera de 2008.


No estáis evitando riesgos

Los estáis acumulando.

Como basura debajo de una alfombra.

La diferencia es que vuestra alfombra tiene IP.


La verdad incómoda

Actualizar no da miedo.

Lo que da miedo es descubrir cuánto tiempo lleváis posponiendo algo que sabíais que iba a explotar.

Porque cuanto más viejo es un sistema, más difícil resulta admitir que quizá deberíais haber actuado antes.


Y ahora os toca a vosotros

Esta carta no está terminada.

Porque estoy convencido de que ahí fuera existen horrores mucho peores que los que he mencionado.

Infraestructuras imposibles.

Dependencias malditas.

Servidores inmortales.

Bases de datos que funcionan exclusivamente por intervención divina.

Si has heredado una de ellas, cuéntamelo.

Iré ampliando esta carta con cada nueva historia de terror tecnológico que aparezca.

Porque nada da más miedo que una vulnerabilidad crítica en producción.

Excepto descubrir que alguien decidió no actualizarla hace seis años.

¿Qué opinas?

Si este post te ha hecho pensar o no estás de acuerdo, me interesa leerte.